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Primera primavera

 Y por ahí leí que el amor no se elige, sino que es una cosa que te estremece, que te saca y te lleva a otro lugar a otro tiempo, que te parte como un rayo. Que llega de forma que no lo puedes evitar. No te espera preparado para nada. El amor no se elige y, sin embargo, aquí estoy, eligiendo.

¿Creo que no me siento enamorado, es lo mismo que no amarte?

Siento una emoción que nace desde la boca de mi estómago que avanza hacia el corazón, como un calor que va subiendo y termina presionando los surcos de mi cerebro contra los huesos del cráneo. La emoción me invade y no me aclara los pensamientos. Me llena, me inunda y me enceguece, me enfurece. No tengo claridad de algo claro. ¿Siento que no te amo?

Estar lejos me hace extrañarte. Escuchar tu voz, ver tus ojos iluminando los míos con esa mirada profunda que siempre he querido saber que está diciendo. Solo respondo con una sonrisa. ¿Qué porqué sonrió? No lo sé. Vergüenza supongo. Vergüenza de verte enamorada y de no responderte con la misma calidez. ¿No estoy enamorado?

Estar enamorado es querer lo mejor para la otra persona desde lo mejor de mi persona, es lo que creo hoy.

Entonces, ¿qué me está pasando? Mis pensamientos son pesimistas. Creo que todo se derrumbará. Que las cosas que he vivido se repetirán. Tengo miedo de tu traición.

¿Y por qué me traicionarías? Creo que he traído a la luz, por fin, un problema que puedo observar. Este es, la incredulidad de creer en el otro. Pero ahora, la revelación: Yo tengo confianza en los otros, en ti, en quien no confío es en mí. El traidor soy yo.

¿Pero qué horror es este? Soy un traidor. Un traidor metódico. Comienzo aceptando los ofrecimientos que me entregas con cariño. Pero en mí, sé, que llegará un momento en que lo rechazaré todo, por mi miedo de quedar expuesto a que me traiciones, entonces antes de que esto ocurra, me adelanto y te traiciono.

Prefiero no amarte, porque quiero saltarme el dolor de que me abandones. Que estúpido. Me aparto, pero al salir es tan doloroso. Me gustaría que pudieras estar en mi mente para que sepas como duele y, lo que es peor, que no lo puedo mostrar. Puedo decir me siento mal, pero mi cuerpo se apodera de mis pensamientos y me anestesia. Me saca, me hace ser nada. Elimina mis sentimientos, me convierto en una herramienta sin vida, sin sentimientos. Mas, al poco tiempo, mi cuerpo se cansa y llega el dolor nuevamente de haberte abandonado, de haberte traicionado.

No estoy completo. Soy un hombre imperfecto, pero estoy buscando ser lo mas completo para no continuar en este sin sentido de perder a quien esta por mí.

He compartido contigo algo que acabo de comprender y me he dispuesto, al mismo tiempo, resolverlo. Hoy entiendo, además, que debo usar el tiempo en esta esfera, antes lo veía solo como una pérdida de tiempo. Pensaba, solo es voluntad. Pero la voluntad se pierde en el camino.

Lo que, si puedo decir es que hay algo que no perdí. No me siento enamorado, te dije. A quien no amo es a mí. Me he tratado mal. No me he amado. Me he dedicado a soportarme, a tolerarme. Gracias a ti, puedo decir ahora que empiezo a despejar esta niebla que me cegaba, que no me permitía ver que no tenía amor por mí. Solo me estaba usando en la práctica. Me dejaba llevar por donde el viento fuera. Por eso, cuando afloraba esta paz que me fuiste dando, quería arrancar. Se sentía tan bien, que me daba miedo perderla, nuevamente.

No sé si con mi traición te pierdo sin remedio. No sé si me esperarás. Ahora son muchas las cosas que no sé y eso esta bien, porque lo importante es que comienzo a sentir que mi cuerpo ya no necesita sacarme de lo que no conozco o que me asusta.

Aun es temprano para decir que estoy mejorando. Y los problemas, los miedos y contratiempos siempre están a la vuelta de la esquina. No sé que será, pero si tengo una meta: darme el tiempo para enfrentar todo.

Entonces, ¿no me siento enamorado? Efectivamente, no me siento enamorado, pero me equivoqué a quien se lo estaba diciendo. No me siento enamorado de mí. Me he traicionado a mí. Me he herido y no estaba curándolas. Pero mas allá, tu apareciste y doy gracias a que sea en este momento, porque con tu paciencia -creo que eres la persona más paciente que he conocido- me enseñas, solo porque te has visto que valgo la pena.

Tienes espíritu de sanadora. Que feliz me hace que interviniste en mi vida.

Voy perdiendo el miedo de que quizás sigas adelante y que pase a ser un recuerdo para ti, porque me dejaste algo que me durará toda la vida, me devolviste el enamorarme de mí.

Espero no traicionarme. Las emociones aun me desbordan. Estoy iniciando este trayecto, está vez con ayuda y confiando que esta ayuda es buena.

Te extraño sinceramente...

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